lunes, 4 de marzo de 2013

Técnica Pianística y PRMD - Trastornos y Lesiones


 PRMD: playing related musculo-skeletal disorders (trastornos musculoesqueléticos derivados de la ejecución del instrumento).

Las estadísticas indican que cerca del 70% de los estudiantes de piano a nivel terciario sufren de algún tipo de PRMD.
Estas estadísticas muy probablemente no reflejen la realidad ya que una gran cantidad de estudiantes son reticentes a admitirlo.

Esto es similar y a veces superior en ejecutantes de otros instrumentos.

La definición de PRMD incluye tres categorías:

- dolor
- presión o atrapamientos de nervios (Síndrome de Túnel Carpiano, como el más característico)
- lesiones no dolorosas pero devastadoras como la Distonía.

En general no se admite que hay un problema hasta que la ejecución se ve afectada, incluso muchos músicos se niegan a admitir que  existe una reducción en las habilidades técnicas o de ejecución, con la idea de que si aún puede tocar, realmente no tiene importancia.
Es también común que la tensión pase desapercibida hasta que se convierte en un tema significativo, con una tendencia a sacrificar el cuerpo en pos del arte.

La mayoría de los pianistas tocan con variados niveles de malestar, aunque en general no consideran estar sufriendo lesiones.

Uso excesivo vs. mal uso:

Las lesiones por uso excesivo están definidas como situaciones que involucran músculos, tendones, ligamentos o fascia, que son forzados más allá del límite para ese individuo.

Los músicos en general prefieren el diagnóstico de uso excesivo al de mal uso ya que se asocia con la idea de sacrificio extremo por el arte.
Lamentablemente el orgullo por la dedicación a pesar de crear sufrimiento físico pronto se transforma en pánico cuando la condición permanece.
El uso excesivo es generado por la práctica excesiva, indisciplinada o esporádica.

El diagnóstico de de PRMD por mal uso es más controvertido, y erróneamente a veces desestimado.
Otro problema es el de negarse a calificar ciertas técnicas como incorrectas debido al conflicto generado por la gran variedad de técnicas observadas en pianista famosos.
Sin embargo, es  importante notar que en todos los casos los movimientos de rango extremo son siempre evitados como clave principal del movimiento coordinado, sin embargo hace tiempo ya se ha incorporado la idea del mal uso, provocado por una técnica descoordinada.
Actualmente se entiende que el dolor en el instrumente puede deberse a tres causas:

- alguna patología como la artritis
- trauma causado por accidente
- dolor por mal uso, siendo esta la causa fundamental y más común entre los músicos.

A medida que el uso se deteriora, los síntomas de PRMD aparecen, aumentando la excesiva tensión muscular y disminuyendo la eficiencia.
La fatiga y las limitaciones técnicas son los primeros indicadores, seguidos por el malestar y el dolor.

Otros síntomas incluyen la tensión, debilidad, torpeza, pinchazos y hormigueo, coordinación despareja y movimientos involuntarios.

Lamentablemente, los síntomas como fatiga o debilidad, que luego pueden convertirse en dolor o lesión  no son usualmente tenidos en cuenta como signos de alarma.

Según Taubman, con el uso coordinado, lo único que puede cansarse es el hemisferio izquierdo del cerebro.

Si los movimientos descoordinados continúan, los síntomas pueden progresar hacia el dolor al tocar cierto pasaje específico, aumentando hasta ser constante, incluso en descanso, y en el peor de los casos causando el impedimento del uso del miembro afectado.

Idealmente, los signos de alarma deberían estimular la búsqueda de una solución alternativa, más que la idea de practicar más.

El concepto de virtuosismo saludable se daría en la combinación de una práctica pianística saludable y virtuosismo.
El concepto incorpora la práctica y ejecución sin malestar, pero a la vez con poder, brillo, facilidad, libertad, control y velocidad, pero lógicamente alcanzando una musicalidad ideal.
Esto es absolutamente contrario a la idea de un resultado musical excelente al costo de una salud deteriorada.

Muchos estarían sorprendidos de conocer los maravillosos músicos virtuosos que han padecido PRMD:
Schnabel, Fleischer, Graffman, Rachmaninoff, Clara Schumann, Robert Schumann, Paderewski, Scriabin, Gould, Landowska, Friedman, Goode, sólo por nombrar algunos pocos.

El gran pedagogo Tobias Matthay ha advertido sobre el peligro de tratar de imitar técnicamente  a grandes artistas cuya técnica puede ser una combinación de movimientos saludables con inusuales amaneramientos.
Como ejemplo puede citarse a Boris Bergman, quien hace notar que Glenn Gould toca brillantemente, no por la posición anormalmente baja de su silla, sino a pesar de ella.

Gould diariamente registró sus lesiones. Hay quienes creen que fue distonía, lo que luego derivó en un colapso, perturbando el control, hasta que finalmente ya no le fue posible tocar en forma segura siquiera un Coral de Bach.







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